La diversidad funcional ante el cambio político y la transformación social 28/06/2017

La diversidad funcional ante el cambio político y la transformación social

Ana Álvarez y Gerardo García | El pasado viernes 16 de junio tuvo lugar en la Sede de ‘PODEMOS LEÓN’, una charla-debate con el título de ‘Diversidad Funcional como Agente de Transformación Social’, en la que se intentaron resolver algunas dudas frecuentes sobre dicho concepto y se reivindicó la necesidad de visibilizarlo y otorgarle su correspondiente lugar en la agenda política de todo proyecto que aspire al cambio social y a la construcción de una sociedad más justa, equitativa y solidaria.

Cabe recordar que la Diversidad Funcional es, sin duda, uno de los campos de acción social que, históricamente han estado más invisibilizados, no incluyéndose específicamente en prácticamente ninguno de los discursos políticos existentes (y, por desgracia, eso también incluye, aunque, lógicamente, en menor medida, a aquéllos provenientes de la izquierda). Cabe reseñar como reflejo de este silenciamiento general que hasta finales de marzo de 2007 no se firmó ante la ONU la primera Convención por los Derechos de las Personas con Discapacidad (cuya mayoría de artículos continúa a día de hoy siendo incumplida en la práctica totalidad de los países firmantes, como es el caso del Estado Español).

Pero ¿A qué nos referimos con el término ‘Diversidad Funcional’ y por qué se usa en la actualidad con preferencia a otros? Dicha denominación, introducida por el Foro de Vida Independiente en 2006 (y aún discutida por colectivos e individualidades vinculadas al ‘sector’), hace referencia al papel ‘discapacitante’ que tendrían la sociedad y el sistema político-social actuales, incapaces de adaptarse a las diferente (diversas) necesidades y características de las personas que l@s habitan.

No podemos obviar tampoco el hecho de que, atendiendo a esos criterios, la ‘Diversidad Funcional’ se puede considerar un estado (al igual que se trabaja con el concepto de ‘Dependencia’, tal como se maneja principalmente desde el EcoFeminismo) por el que la práctica totalidad de las personas pasan (pasamos) a lo largo de nuestra vida, bien durante la niñez, la vejez o en el transcurso de alguna enfermedad. De ahí, la urgencia a abordarla como un eje primordial en nuestra acción política de cara a lograr una accesibilidad plena y total y una sociedad lo más inclusiva posible con todas las personas.

Y ¿qué se puede entender por una Accesibilidad Total? Es tiempo de ‘abrir horizontes’ y pensar que ésta no se puede limitar a la eliminación de barreras arquitectónicas (que también). Las adaptaciones a las diversidades funcionales sensoriales e intelectuales se hacen igualmente imprescindibles. La real expansión de la Lengua de Signos o del Braille tanto en nuestro Sistema Educativo como en los aspectos más cotidianos de nuestra vida aún está por llegar, así como la correcta utilización de códigos y lenguajes pictográficos, que tanto tiempo vienen demandando los Colectivos de Personas con Diversidad Funcional Intelectual (y desde los que también se viene ya trabajando en ello). Estas medidas deben ser la consecuencia lógica de la comprensión de la diversidad como parte de una sociedad justa y habitable. Exigirlas y llevarlas a cabo es parte de la lucha por los derechos de las personas con diversidad funcional a la vez que es necesario huir de la capitalización de la lucha por parte de quienes la consideran de un modo paternalista o publicitario.

Venimos hablando en estas líneas de? la ‘inclusión’ y la ‘inclusividad’ como principios que deben regir nuestra acción política al respecto de la Diversidad Funcional. La aplicación de dichos principios en la práctica han de venir de la mano de propuestas concretas como puede ser una progresiva derivación del Modelo Residencial actualmente hegemónico hacia otro basado en propuestas como la de los Pisos Tutelados que abogan más por la independencia de las personas residentes y por un menor desarraigo de las mismas en relación a sus ‘entornos originales’. Tendríamos que asegurarnos, obviamente, que el alcance de estas propuestas sea extensivo y accesible a todo el mundo y que acogerse a las mismas no sea sólo, una vez más, un privilegio de clase. Al fin y al cabo, debemos procurar que la realidad más plausible para la mayor parte de las personas con diversidad funcional deje de ser el verse apartadas del ejercicio de sus derechos más básicos, patologizadas, privadas de libertad, de inclusión social real, infantilizadas y denigradas por su entorno más cercano y por el conjunto de la sociedad.

Por un lado, como venimos diciendo, invisibilizada y silenciada, la Diversidad Funcional ha supuesto una buena fuente de beneficio (eso que algun@s llamamos plusvalía) para el neoliberalismo, fase en la que actualmente se encuentra el sistema capitalista. Prueba de ello son el negocio de las ya citadas Residencias, los mal llamados ‘Talleres de Inserción Laboral’, en los que se suelen tener empleadas en labores mecánicas y monótonas a Personas con Diversidad Funcional (principalmente) Intelectual prácticamente a ‘coste cero’ y en condiciones de semi-esclavitud, y sobre los que se han levantado empresas y ‘emporios’ cuyo menor interés termina siendo la plena inclusión de las Personas con Diversidad Funcional, cuyo máximo exponente en nuestro Estado sería la Fundación ONCE. Se antoja imprescindible, por tanto, adaptar el Mercado Laboral para procurar unas condiciones laborales más dignas a estas personas, priorizándolas de nuevo ante los intereses del capital, mientras tratamos de derribar ese mito por el que toda vía de Inclusión Social pasa irremediablemente por la Inserción en dicho mercado y en la lógica productivista tan típica de nuestro tiempo.

Uno de los ámbitos fundamentales en el tratamiento de la diversidad funcional y que condiciona en una medida considerable el desarrollo de una sociedad discriminadora y explotadora es el ámbito de la educación en el que empiezan a gestarse los guetos en los que muchas personas diversas se verán confinadas el resto de sus vidas. Teniendo en cuenta la precariedad de medios humanos y el condicionamiento productivista de la preparación con la que cuentan los docentes, el Sistema Educativo en las escuelas está mucho más orientado a “tolerar” a las personas diversas que a educar a todas las alumnas y alumnos en la diversidad de una forma lo más inclusiva y, por tanto, participativa posible. Esto provoca que muchos niños y niñas crezcan en la idea de que son superiores o inferiores respecto a otros en la medida en la que cumplen con las expectativas del sistema y asuman la diversidad funcional como debilidad que a lo sumo merece condescendencia. Esta gravísima estrechez de miras del sistema educativo, la inadecuada (e interesada) canalización de los recursos al respecto y las urgencias a las que la precariedad económica y humana somete cada día a los docentes dificultan aún más la situación de las personas con diversidad funcional...

Mención especial en este brevísimo análisis de cómo abordar la Diversidad Funcional en nuestra agenda de cara a un cambio político y social realmente efectivo merece la situación y el tratamiento que se le suele dar a la Salud Mental. Doblemente invisibilizada, estigmatizada e, incluso criminalizada, la Enfermedad Mental continúa siendo, principalmente, en cómo se aborda tanto clínicamente como sociopolíticamente, uno de los eslabones más ocultos y maltratados por el sistema capitalista. Sin embargo, la relativamente reciente aparición de los GAM´s (Grupos de Apoyo Mutuo) que, integrado por personas de todo tipo (con y sin relación directa o indirecta con la Enfermedad Mental) que vienen desarrollando sus actividades principalmente desde Centros Sociales Autogestionados nos da una pista fundamental de hacia dónde ir de cara a una plena inclusión participativa de las personas con Diversidad Funcional.

No se podía dar por concluida la charla ni este artículo sin mencionar la cuestión de Género. Según el Informe Europeo sobre las mujeres de los grupos minoritarios en la Unión Europea, de 2004, “Casi el 80% de las mujeres con discapacidad es víctima de la violencia y tiene un riesgo cuatro veces mayor que el resto de mujeres de sufrir violencia sexual”. La doble (por decir algo) discriminación que sufren las Mujeres con Diversidad Funcional se reflejan en todas las facetas de su vida (social, laboral, sexual, etc…). Tampoco podemos olvidar, como ya se ha comentado varias veces, que los últimos recortes sociales, como pueden ser los efectuados en la ya de por sí precaria Ley de la Dependencia, afecta negativamente a las mujeres, sobre las que tradicionalmente recaen las tareas derivadas que se derivan de los servicios que se dejan de prestar. Por lo tanto, como no puede ser de otra forma todo proyecto inclusivo, participado y participativo para las Personas con Diversidad Funcional no debe olvidar nunca la perspectiva feminista.

Dicha perspectiva debe estar más presente que nunca a la hora de abordar uno de los temas más en boga en la actualidad en el campo de la Diversidad Funcional, como es la vivencia de la sexualidad en estas personas, centrándose ante todo en la concepción de ‘necesidades sexuales’ y en las distintas formas para satisfacerlas en casos de Gran Dependencia, como pueden ser las Terapias o las Asistencias Sexuales, un debate inabarcable en un artículo como éste… No hay que olvidar que el modelo patriarcal, tan enemigo de lo diverso como el capitalismo (del que tan a menudo va de la mano), es un enemigo común también para las personas con diversidad funcional como lo es para las mujeres y las personas LGTBIQ+, ejerciendo finalmente una opresión análoga sobre todas ellas. Conviene recordar, sea como fuere, que podemos fortalecernos en esa lucha común sin que la relación de las luchas de las personas con diversidad funcional y el feminismo esté exenta de debates abiertos y a veces enconados.

En definitiva, durante hora y media se pudieron tratar todos estos temas y otros que aquí no ha dado tiempo ni espacio aquí para abordar, como pueden ser la necesidad de huir del modelo de éxito (de logros materiales alcanzados) como parámetro para valorar a las personas y las distintas estrategias para no caer en el capacitismo (ideología que legitima la supremacía de las personas que no tienen Diversidad Funcional ‘oficial’ sobre las que sí la tienen), sobre todo las formas más asumidas en el día a día, como pueden ser la caridad y la condescencia. Quedaron, no obstante, muchos asuntos en el tintero… Para la próxima(s) vez/veces, que, bien ahí mismo o bien en otro lugar, seguro que habrá.


https://poderpopular.info/2017/06/27/la-diversidad-funcional-ante-el-cambio-politico-y-la-transformacion-social/

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